Nace de la incomprensión de unos catorce años y va creciendo en la búsqueda de la significación mental.

miércoles, 18 de enero de 2017

Pedazos


He repasado las páginas de mi desastre
no consigo separar al miedo de la conciencia.

Aún quedan kilómetros de carretera por recorrer
y el aire ya se hace notar en mi rostro erosionado por las penas.

Llevo en el maletero todos los recuerdos que me dejaste
me pesan en el cuerpo, y necesito despejar la cabeza.

Tengo tus cartas tan desgastadas de tanto leerlas
que hay palabras que han desaparecido.

No consigo desprenderme de tu olor,
no he podido tirar aquellos jerséis que te regalé por tu cumpleaños.

Me cuesta tanto tener que guardar tus fotos...
me falta el oxígeno cuando te veo en ellas y no conmigo.

He llegado al lugar donde empezó todo.
Te tengo en mis manos a punto de cumplir tu último deseo.

Es tan fuerte el sufrimiento en este momento...

Ahora es cuando tengo que separarme de ti,
decir adiós a todas tus pertenencias que tanto quise como mías.

Decir, que fuiste lo mejor de mi vida y que no te olvidaré nunca.
Y arrojarte por este precipicio donde nos besamos por primera vez.

Me mata tanto esta situación...
Fuiste tú el que dio el primer paso, así que ahora me toca saltar a mí.

No puedo soportar tanto dolor dentro de mí.
Perdóname...
                                          
Perdóname, porque no encuentro la mejor manera de hacer callar al dolor,
de salvarnos de todo esto.
Mi cuerpo ya estaba muerto por dentro desde el día que te apartaron de mí.

No pierdo NADA porque tu siempre has sido mi TODO.
Pero ahora estaremos juntos amor.

Siempre tuya
mi vida.

viernes, 13 de enero de 2017

Atardece en tus ojos

He visto atardeceres con tu olor impregnado en mi piel.


La luz entra por la ventana dejando entrever una escena que creía olvidada, hasta que volviste.
Mil pensamientos vienen a mi cabeza cada vez que te cruzas por mis sentidos.
Me gusta verte dormir y transpirar tu paz cuando te dejas caer por mi cama.
Notar como tu respiración se convierte en melodía rozando cada nota.
La magia del momento, del lugar, de los dos juntos.
No se...

Abres los ojos y me traspasas el alma.
De nuevo, esa fuerte presión en el pecho.
Me incorporo a ver otro tipo de amanecer por el cristal de la habitación.
Tú me sigues con la mirada y te adelantas:

- Tenemos tiempo - me dices con esa voz que irrumpe sin permiso entre mis sábanas.

Y yo...
Desde la ventana, te contemplo.
Te observo detenidamente como tus ojos se percatan de mi idiota timidez, mientras te acercas lentamente.
Cerca de mi cuello, cada palabra tuya en mi oído llega de una manera ancestral.
Los escalofríos me recorren la columna y el cosquilleo juega entre los dedos de mis pies.
Mi boca paralizada, no llega a pronunciar palabra.
El momento de silencio apenas dura minutos.

Atrapas mis razonamientos dejándolos en un segundo plano.
Noqueas al pasado y me encierras contigo, entre tus brazos.
La recaída es inevitable, al igual que la pérdida de control de mi cuerpo cada vez que sostienes mis piernas.
¡Qué me tiemblan las emociones! y se me eriza el corazón cada vez que me tocas.
Te muerdo y te araño pidiéndote más y más, hasta caer rendida de placer.
Despierto en sudor.

Atardece en la habitación.
El tiempo ha terminado.

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