Nace de la incomprensión de unos catorce años y va creciendo en la búsqueda de la significación mental.

miércoles, 6 de julio de 2016

El viaje [3]

- El Transcurso -

Aún había recuerdos tan dolorosos y punzantes que conseguían nublar mi visión.




A pasos temblorosos me acerqué a una de las cajas y agarré uno de tantos libros que había dentro. Para mi sorpresa, el libro estaba completamente vacío. Repasé sus páginas hasta tres veces.
Nada.
Vacío.
Como yo.

Me costaba descifrar el paso del tiempo porque, para mí, todos los días eran iguales.
El tren se paró y abrió sus puertas unas veinticuatro veces, a si que imagino que ésos fueron los días que transcurrieron. Supongo que la pregunta más lógica sería que por qué no abandoné ese tren, verás... Ya he dejado pasar muchos y por primera vez, me sentía segura en aquel sitio.

En esos días realicé una investigación casi exhaustiva dentro del ferroviario, para mi ingenua suerte, parecía ser de cargamento. Llegué a supervisar hasta doce vagones y todos contenían; víveres con comida y bebida enlatada, semillas de café, más libros vacíos, paquetes de tabaco, ropa de todas las tallas, estilos y colores. Algunos cartuchos de pólvora, una bicicleta aparentemente nueva y una guitarra que no pesaba ni un gramo.

El día veinticinco, tumbada entre mantas y deslizando mis dedos por la cuerda de esa guitarra, una idea subrayó mi mente. Me incorporé de inmediato y rebusqué en mi mochila.
Cogí la pluma que me compré a los dieciocho años, agarré uno de los libros con la portada más increíble que había visto en mi vida, y me adentré a escribir como una crédula narradora omnisciente, lo que sería el comienzo de la aventura de mi vida o eso imaginaba...

Continuará...

Las locas ideas, son aquellas que transforman en artistas a las personas.

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