Nace de la incomprensión de unos catorce años y va creciendo en la búsqueda de la significación mental.

domingo, 27 de diciembre de 2015

De ti. De mí



Me he cansado.

De los roces en la cama y los besos de alquiler. 
De los abrazos que dejan frío en el cuerpo.
De las tentaciones que lastiman y te dejan vacío.

                             [...]

Se supone que es fácil. En fin, te miro, me miras, sonrisa y... 
Antes lo era, ahora no sé que nos ha pasado. Supongo que fue el tiempo.
Los días pasan, las heridas cicatrizan y volvemos a empezar.

Lo intento muchas veces, ¡dios! sabes que lo intento. Pero no quieres escuchar.
Te has encerrado en esa armadura de cristal que deja ver pero no pasar.
Me buscas. Me necesitas sin ser consciente plenamente.

Sé que tienes miedo tanto o igual que yo, pero no podemos seguir así.
Tocando el mismo cielo cada noche sin contar cuántas estrellas dejamos atrás.
Sin pensar en un momento y el otro resto, comiéndonos la cabeza.

No quiero a nadie como tú, te quiero a ti.
A lo mejor es que estoy enloqueciendo de masoquismo, pero no me importa.
Sólo sé que te echo de menos, pero no así, de esta manera que nos está matando...

Te pido que vuelvas a ser el ladrón que me robaba las sonrisas por las mañanas.
Que vuelvas a ser el hombre que imaginé cuando era una niña con sueños e inquietudes.
Regresa a tu lugar en mi corazón.

Vuelve a mí...
...aún sigo esperando que me encuentres.

Hoy hay doce estrellas en el cielo...


En la vida hay que tomar decisiones que no nos gustan.
Sufrimos por ellas pero, a largo plazo, puede ser nuestra salvación.
Optar por una posición más racional cuando tratamos con la pura emoción, es algo que no se puede enseñar.
Thisa.


                                                                                                 Fotografía: Teresa y Cristian.
                                                                                                 Dedicado a vosotros y vuestro amor.                                                                                                            Gracias chicos.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Como almas inestables

Vivo entre atardeceres...

Noches con luz, color y días grises, apagados.
En fase de ordenación mental a tiempo completo.
Las expectativas a veces hacen daño... pero soñar es gratis.

Tremendo es el castigo de las respuestas que te ofrece el olvido.
Más veces, más teatro para expresar lo que vivo.
Qué engañada me tuviste sujetando ese anillo.
Cuántas noches susurrando canciones en tu oído.

Silencio...

Apagamos velas contando épocas, sucesiones.
Recibimos recuerdos pagados en fechas cumbre.
Los días pasan con arrugas en los ojos... pero todo son experiencias.

Pensaba en ti como marca en mi piel y zapato de sujeción.
Billetes sin devoluciones, la estereotipada imperfección.
Haciendo las cosas sin largos argumentos, sin previsión.
Imaginando motivos, olvidos de ayer y de toda confusión.

Como almas inestables...

Encerrados en cuentos y supersticiones.
Mordiendo la sal del mar para creer en los sentidos.
Teniéndolo todo en un simple cambio de alfil... pero los juegos son para los niños.

Te fuiste sin notas en los bolsillos.
Te dedique poesías de suicidio,
dejando a mi corazón haciendo malabares.
Traspasando al tiempo con calambres.

No me distes muchas opciones aunque me dejaste fácil elección.
Ahora y siempre soy yo.



No hay cárceles para el alma que las que te pones tu mismo.
Deja libre los pensamientos y vivirás sin zapatos.

Thisa.


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