Nace de la incomprensión de unos catorce años y va creciendo en la búsqueda de la significación mental.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Nostalgia y Silencio



A veces tengo rachas en las que lo dejaría todo; el trabajo, mi casa, la escritura...
Abandonaría a las ganas y mantendría al margen al recuerdo.
Coger una nube de algodón y volar lejos. Desaparecer al ojo humano y perderme en una selva tropical sin identidad. Solo rodeada de Naturaleza.
Tengo la sensación de que me ahogo porque ya no respiro vida. Aun teniendo lo esencial, me siento con tanta ausencia de emoción...
Justo en ese momento, en el que la valentía se apodera de mis cinco sentidos y decido dar un paso más allá, traspasando al raciocinio y rozando lo macabro, ¡aparece!
Me apuñala el corazón sin previo aviso y machaca mi cabeza. Me rompe todos los esquemas. Es entonces cuando entristezco, me río, me ilusiono, me deprimo... Explosión de sentimientos que facilitan la entrada de las emociones, ésas que creía ausentes. Como yo.
Lo llaman, Nostalgia.

                                                                          ...

Cuando piensas que todo va a peor, decides cambiar un pensamiento que te salva de todo. Salir nunca fue tan fácil. Aun creyéndote perdida, te agarra y te recuerda en un parpadeo que la vida son tantas cosas que si todas fueran buenas, no lo llamarían "la aventura de vivir".
Es bonito desaparecer de vez en cuando. Aprender a saber tratar a la soledad para que te haga compañía. Pero más bonito es ser conscientes de que tienes a dónde volver. Los recuerdos son una de las herramientas más fuertes del hombre. Acordarse de lo que fuiste para poder serlo de nuevo o mejorar.
Es verdad que hay personas que prefieren no rememorar su pasado, pero siempre hay algo, por pequeño que sea, que querrás tatuar en tu memoria. Trascendental como el primer beso, el segundo amor, la tercera caída, el cuarto hijo que tanto te costó tener, pero ahí está, diciéndote "Mamá".
Todos hemos padecido de nostalgia.

                                                                           ...

Su investidura fue de tal magnitud que no fui capaz de articular palabra. Se me bloqueó el organismo. No podía pensar, no tenía hambre porque no sabía si tenía esa necesidad. Moverme era algo milagroso en ese momento.

Salí de la estación de tren y una lluvia de hojas amarillas me daba la bienvenida a un Madrid otoñal. Notaba el aire acariciándome la piel como cual terciopelo. A pesar de llevar los cascos con una melodía que se repetía, no escuchaba nada. Era como el Silencio del olvido cuando calla. Y me sentía bien.
Por unos instantes, volé a un lugar escondido en mi imaginación y aunque no llegué a descifrarlo del todo, no me importó. Salir, nunca fue tan fácil.


Dedicado a todas las personas que se sienten perdidas. Que buscan salidas en la vida, pero que no son conscientes de que lo más difícil es poder entrar. Saber quedarse y disfrutar. 



1 comentario:

  1. Abandoné la búsqueda y me puse a construir. Aunque sigo en obras, la sensación es distinta: ya no percibo desorientación, sino curiosidad por cuanto me rodea para aprenderlo e incorporarlo a mi vida. La sorpresa es que no hay límite: Nunca se ha visto suficiente.

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