Nace de la incomprensión de unos catorce años y va creciendo en la búsqueda de la significación mental.

sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Improvisamos?

El día comenzó con una salida de compras con amigos al centro de Madrid. Bueno más bien una compraba y dos mirábamos. Pero al caer la noche yo imaginaba que tendría unos planes puede que, más interesantes. Esa noche después de mucho tiempo podría caber la posibilidad de que le viera a Él, aunque no estaba del todo segura por razones del pasado.

Después de risas y muchas bolsas de diferentes marcas, nos fuimos a cenar con la compañía de otra amiga que se acercó a vernos. Siempre es un placer verla ya que es una de mis mejores amigas y por compromisos, no nos podemos ver las veces que quisiéramos. La verdad es que a pesar de la agradable cena, mis pensamientos estaban en otro sitio.
Al terminar, la consumidora compulsiva y mi amigo bohemio se fueron a su casa y yo me quedé con mi otra amiga. Una actriz y una poetisa por las calles del centro, con ganas de pasarlo bien y de disfrutar de los maravillosos secretos que esconde la noche madrileña.
Ella me propuso un interesante plan. Teniendo en cuenta lo indecisa que ha sido siempre, me sorprendió ver que ella lo tuviera todo tan claro. Pero ese día las tornas habían cambiado...

Me encontraba en lo que yo creía que era un gran dilema. La elección de ir a un local con encanto y actuaciones que ella me proponía con una sonrisa de oreja a oreja o tomarme algo cerca de donde yo sabía que me podría encontrar con una de mis mayores debilidades. Difícil desde este punto.
Mi amiga no entendía mi indecisión y le explique que había estado hablando con él y que si recibía ese mensaje tan esperado no me lo iba a pensar dos veces.
Ella lo entendió, pero me hizo recordar semejantes situaciones por las que ya había pasado y me hizo ver que, donde me llevaría sería una realidad tangible y lo otro era un sueño del que podría no despertar aún, pero que si despertaba ella estaría ahí para hacerme soñar de nuevo.

Bien. Opté por la novedad, por la amistad y por la razón.

En un lugar llamado "Nadie es perfecto" con los ojos emocionados por ese sonido de saxofón que se escuchaba a manos de un gran artista. Rodeada de talentos.
Me sentí estúpida, ¿cómo pude, ni siquiera, llegar a pensármelo? Estaba con una gran actriz en un lugar con mucha magia, buena música y emociones varias.
¿Acaso ese mensaje llegaría en algún momento? Lo cierto es que no llegó. Lo cierto es que no me importó. Y lo cierto es que, en algunos instantes de esa fantástica actuación, él ya se había convertido en una segunda opción y no en mi máxima prioridad.

Ahora es cuando siento que realmente la madurez, el aprendizaje de las experiencias pasadas y el haber caído tantas veces, sirven de algo y existen.
Jamás imaginé un "hasta pronto" mejor que este, pero entonces aparece ella y te muestra los increíbles finales alternativos que puede contener una gran obra como es la Vida misma.
Salí de casa con una idea algo distorsionada y vuelvo envuelta en un mar de motivaciones y alegría, un recuerdo que rememoraré al leer este relato.
Lo mío era capricho. Lo de ella siempre ha sido, es y será, amor por el arte.


Larga vida a los artistas, pues son aquellos que nos llenan de esperanza nuestras inquietas vidas.

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