Nace de la incomprensión de unos catorce años y va creciendo en la búsqueda de la significación mental.

viernes, 21 de agosto de 2015

Mi Tierra.


Se me encogía el corazón y la visión se me humedecía. Eran señales de que una parte de mí se quedaba en ese lugar tan olvidado por el paso de los años. Nunca antes había sentido que tenía que permanecer más tiempo en un sitio como hasta hoy. Era extraño, sólo han hecho en falta cuatro días para que sentimientos de nostalgia y puede que, algo de tristeza, inundasen todo mi cuerpo. Los paisajes, el clima otoñal que le daba ese toque de bohemio-escritor que atrapa, el cariño de la gente, la grandiosa e irreemplazable naturaleza con sus bosques, sus montañas, el olor de lo vivo… Es difícil desprenderse de algo tan terrenal. Todo se ve tan verde con esa luz grisácea, el cual crea el contraste perfecto para el descanso, la calma y el dejar volar la imaginación.
Un lugar de ensueño que no deja indiferente a cualquiera. Estoy segura que volveré y es que, aunque no quiera, hay algo muy fuerte que me lo impide: la sangre.

Hay personas que creen que no tienen un sitio en este mundo, que podría haber la posibilidad de que su época no fuera esta, ya que sus pensamientos, sus leyes y sus formas no se pueden compaginar con lo que están viviendo. Debo de decir que yo pensaba lo mismo. Me considero una persona, en algunos aspectos, con una mentalidad tradicional o algo clásica por así decirlo. Algo no muy acorde con los acontecimientos que suceden hasta el momento. Pero algo en mí hizo replantearme esta opción. Quizás sí es mi época, quizás y sólo quizás este sí es mi tiempo, pero puede que me confundiera de lugar...
Todavía me queda tanto por conquistar y tantos sitios por ver, que respiro ansiosa por empezar una nueva aventura.

Todos en algún momento de nuestras vidas nos sentimos frustrados y confundidos, pero no por ello debemos de olvidar de dónde venimos y quiénes somos. No podrás cambiar tu pasado pero siempre podrás conquistar un futuro mejor, un lugar en el que volver a empezar.

Quizás y sólo quizás esta sí es tu época, quizás y sólo quizás este sí es tu tiempo, pero te confundiste de lugar... Búscalo y cuándo lo encuentres, sólo entonces, saboréalo.


-A mi amada Asturias-

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